Desde niña busqué lugares y formas de ayudar a los demás en la medida de mis capacidades. comencé yendo todos los domingos al asilo de ancianos de mi ciudad para dar de comer a los ancianos que no podían por ellos mismos. más tarde hice lo mismo en el psiquiátrico. y un día descubrí que el dar a los demás, me hacía inmensamente feliz.
Una frase resonó en mi alma y la hice mía porque me guió:
«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas…. pueden cambiar el mundo», de eduardo galeano

Act. Solidaria

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